Escolas de Americanos

Los emigrantes que llegaron a Negreira, levantaron varias escuelas de americanos.

Estas escuelas fueron diseñadas buscando criterios de funcionalidad higiene, procurando la calidad de los materiales y tratando de responder a las necesidades pedagógicas. Las escuelas contaban con espacios para el recreo, práctica de deportes o campos de experimentación agrícola. Muchas de ellas disponían de viviendas para los maestros. En Negreira, la escuela más artística es el Colegio de Covas, formado por una escuela, un patio exterior, una entrada y una segunda vivienda en la parte de detrás que actualmente se encuentra en deterioro.

La Escuela de Covas junto con la de Aro fueron construciones pertenecientes a la iniciativa de la Unión Barcalesa de La Habana, la escula de Liñaio, levantada por la Sociedad La Moderna de Barcala, Cuba, la Escuela de Portor, prestada a la parroquia por la familia Balandrón y la Escuela de Broño, construída también con dinero de la emigración americana.

Arquitectura caribeña

La muestra más significativa de arquitectura caribeña en Negreira y la casa de Manuel Negreira, localizada en el centro de la villa, aunque también caben destacar la casa de Cipriano González (ya derrumbada), Andrés Freire, Capeáns, etc. Todas ellas datadas en el primer tercio del siglo XX.

Este tipo de arquitectura goza de grandes características. Los ambientes sofisticados y cargados de la arquitectura europea se abren a espacios abiertos, galerías, celosías por donde se comunica con la naturaleza. Se emplean ángulos rectos para su construcción y se simplifican las fachadas.

Hórreos, muíños e pombais

La mayor parte de los molinos pertenecientes a Negreira se encuentran en ruinas exceptuándose los situados en Ponte Maceira los cuales se encuentran perfectamente restaurados.

Estos molinos pertenecientes a la zona de Negreira poseen una planta cuadrada y son de pequeño tamaño. Están clasificados como molinos de parcería o de partes puesto que, en ellos, cada familia tenía una quenda de utilización durante un tiempo determinado.

Los hórreos que se encuentran en Negreira son de tipo maián o barcalés: hórreos esveltos que combinan piedra y madera. De otra banda, también existen otros tipos como el “Xalleiro” situados en las parroquias altas del ayuntamiento. Este tipo de hórreo se forma únicamente por piedra y empleando perpiaños y cachotería.

Os pombales de la zona son de planta circular y se encuentran espallados en diferentes puntos. Caben destacar los situados en el Pazo de Albariña y el Pazo de Baladrón.

Monumento ao emigrante

Esta obra de Fernando García Branco de 1997 compuesta por piedra y bronce, se sitúa en la plaza contigua a la Capilla de San Mauro, próxima al Pazo de Cotón, antes de cruzar sus arcos saliendo del centro de Negreira.

Con el, se homenajean a los muchos emigrantes que tuvieron que salir de la zona en busca de una mejor vida para ellos y los suyos.

Este monumento se compone de tres personajes que representan un hecho. Un hombre con su pequeño equipaje y rostro serio y decidido camina lejos de su hogar, dejando atrás su familia. Desde el otro lado de la pared de piedra, un niño llorando, su hijo, aunque le agarra del pantalón desde la ventana para retenerlo y que non se vaya.

Alén de la pared que representa el hogar y del Planeta Tierra se encuentra la otra escena de representación: la mujer y madre, mantiene en brazos un niño más pequeño al que consuela y acariña.